Si cree que el mito de que su contribución
posiblemente no marcará una
diferencia notoria, piénselo dos veces.
Usted–y sólo usted–podría salvar
la vida de hasta ocho personas y
contribuir al mejoramiento de la
vida de muchas otras simplemente
tomando la decisión de convertirse
en un donante de órganos después
de su muerte.
El primero de enero de 2007 había
94,250 pacientes registrados nacionalmente
para recibir trasplantes
de órganos. 3,310 de ellos estaban
inscritos en centros de trasplantes en
Florida. Todos ellos están esperando
pacientemente, esperanzados, la
llamada que les dará una nueva
vida. Esperan el día en que suene el
teléfono con una llamada del centro
de trasplantes en la que les dicen:
“Tenemos un corazón para usted.
Debe venir al hospital”.
Hay más de 100 pacientes en Florida
esperando trasplantes de corazón.
Otros 125 necesitan nuevos pul mones.
Casi 450 personas esperan un nuevo
hígado y la asombrosa cantidad
de 2,600 personas—solamente en
Florida—necesitan un trasplante
de riñón que les salve la vida.
Cuando usted dice “Sí” para convertirse
en un donante de órganos,
permite con gracia que una parte de
sí mismo continúe viviendo luego de
su fallecimiento. Usted estará dando
verdaderamente el regalo de la vida
y su decisión puede darle algún
consuelo a su familia, sabiendo que
sus últimas horas también se convirtieron
en horas de generosa entrega.
Para convertirse en un donante de
órganos en Florida hay que hacer
tres cosas:
- Hablar sobre el tema con su familia
y explicarles cuál es su voluntad.
- Firmar una tarjeta de donante y
mantenerla consigo, la cual se
puede descargar en Florida Coalition
on Donation en www.fcod.org.
- Ingresar al registro de donantes de
órganos de Florida visitando la
ofi cina de licencias de tránsito
(motor vehicle office) más cercana
a usted.
Otorgue el regalo de la vida.
Considere la opción de donar órganos.

Donate Life America
www.donatelife.net
LifeQuest Organ Recovery Services
www.LifeQuestFla.org
Diciendo “Sí” usted puede donar
la piel que salvará a un bombero
que se quemó tratando de salvar
a otros.
Diciendo “Sí” usted puede
hacer que no tengan que
conectar más a un adolescente
a una máquina de diálisis de
la que ha dependido su vida
durante varias horas al día
y varios días a la semana.
Diciendo “Sí” usted puede darle un nuevo hígado y un nuevo
período de vida a una profesora de secundaria, restaurándole
la energía que ella creyó que nunca podría recuperar.
Diciendo “Sí” usted puede hacer
que un padre reciba un trasplante
de corazón que le permitirá vivir
nuevamente con su familia y que
tenga la oportunidad de ir de
pesca nuevamente con sus hijos
y sus nietos.
Diciendo “Sí” usted le puede dar
la vista a un niño que nunca ha
visto un atardecer.
Diciendo “Sí”
usted puede
hacer que una
niña que sufre
de fibrosis cística
ya no dependa del
tanque de oxígeno
con el que respira
cuando sus
pulmones han
fallado, permitiéndole
disfrutar de
una vida en la que
haya fiestas
inolvidables y
actividades con
las Girl Scouts.