Las dietas bajas en carbohidratos
no son recomendables para
personas con diabetes, de acuerdo
con una directriz reciente de
la Asociación Americana de la
Diabetes (ADA). Aunque los
carbohidratos son el principal
factor contribuyente de los niveles
altos de glucosa después de
las comidas, tanto la ADA como
la Academia Nacional de
Ciencias hacen notar que los
carbohidratos son una fuente
importante de energía, vitaminas,
minerales y fibra. Debido
a que el cerebro y el sistema
nervioso central necesitan
glucosa todos los días, las personas
no deberían reducir el
consumo de carbohidratos a
menos de 130 gramos diarios.
Por lo general, la ADA recomienda
que las personas con
diabetes consuman de 45 a
65 por ciento de sus calorías
diarias de carbohidratos. La
insulina o las medicinas pueden
equilibrar los niveles altos
de glucosa sanguínea que se
producen cuando se consumen
carbohidratos. Conocer la diferencia
entre las fuentes buenas
de carbohidratos, como los granos
enteros, y las malas, también
puede tener un gran efecto
en la rapidez con la que el nivel
de azúcar se eleva en la sangre.
Si se tiene en cuenta que las
proteínas y las grasas también
pueden ayudar a desacelerar el
incremento de los niveles de
azúcar en la sangre, se entenderá
la importancia de seguir
una dieta balanceada.